¿Eliminar las ayudas específicas a las pymes para la formación de sus trabajadores?

NUEVO RECORTE EN LAS POLÍTICAS ACTIVAS DE EMPLEO: esta vez en formación profesional y en perjuicio de las microempresas

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El PP pretende que las empresas de menos de 5 trabajadores dejen de percibir la bonificación para formación de 420 € por trabajador

 

Según publica El País, los nuevos ajustes en el Presupuesto General del Estado aprovechan las enmiendas para añadir un nuevo recorte: el acceso a la formación en las pequeñas empresas.

Desde nuestro elenco de expertos, aportamos nuestra opinión sobre la merma que puede generar esta medida.

España  es un país de pymes y microempresas, de ahí que la apuesta por la formación continua por su parte sea algo esencial no sólo para la empleabilidad de los trabajadores sino muy especialmente para la adaptabilidad a un entorno cambiante por parte de aquellas y su apuesta por competir no tanto en costes como en valor añadido.

Sin embargo, la inversión de este tipo de empresas en formación ha sido históricamente insuficiente para las necesidades y la importancia que tiene (sea por dificultades técnicas o sea por los costes que le supone a una estructura empresarial tan pequeña), de ahí que en diversas ocasiones se hayan buscado fórmulas que permitan un mayor y mejor uso de los recursos formativos por su parte, pues los datos evidencian que son las empresas con plantillas importantes las que de manera cierta hacen uso de tales recursos.

Por esa razón, desde las políticas activas de empleo se ha pretendido garantizar especialmente que tal formación sea una realidad y práctica en pymes y microempresa, entre otros mecanismos, asegurando para ellas unos recursos mínimos anuales por cada trabajador, de manera que se redujeran sus dificultades económicas para apostar por la formación continua de sus trabajadores, y con ello, formar una especie de cultura empresarial favorable a invertir en este tema.

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Es cierto que la situación actual es francamente mejorable, y que hay importantes problemas en cuanto al uso de tales recursos por esas empresas, pero no lo es menos que las razones que esgrime el gobierno para la restricción o eliminación de tal garantía económica mínima parece querer obviar, como bien señala CEPYME, que las dificultades técnicas, de planificación y gestión de la formación para esas empresas son sin duda problemas mayores, y que en todo caso, sin una alternativa (p.ej, ¿qué pasó con el cheque formación? ¿Para cuando instrumentos o planes más ajustados a la realidad de este tipo de empresas?), se termina castigando a estas empresas y a sus trabajadores, y lo que es lo mismo, al modelo productivo y a la economía en general de nuestro país.

Photo credits: Formación 

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