Un vistazo sin memoria al Plan Anual de Política de Empleo (PAPE).

Voy a intentar desentrañar el recientemente publicado Plan Anual de Política de Empleo (PAPE 2.013), de lo dicho (objetivos) a lo hecho (resultados) y también del trecho (actuaciones).

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Destaco su especial importancia, sobre todo en una realidad crítica como la que actualmente viven miles de personas desempleadas o precarizadas, ya que es la herramienta que concreta (y posteriormente evalúa) las acciones, medidas y recursos que piensan implementar cada año los poderes públicos para alcanzar los objetivos prioritarios en materia de empleo.

El sentido de este primer post es hacer una breve valoración general del mismo:

Me gusta:

  1. Establece indicadores concretos para una valoración por resultados, al objeto de evaluar el éxito en cuanto a la consecución de los objetivos que en materia de empleo se fijan.
  2. La financiación futura de las CC.AA. en materia de empleo dependerá del grado de cumplimiento de tales objetivos (resultados obtenidos).
  3. Simplifica el número de actuaciones, de cara a evitar la dispersión y por tanto la falta de coherencia y de realismo que a veces conlleva esa multitud.
  4. Se reitera la apuesta por fomento del emprendimiento y el autoempleo.
  5. Se llama a potenciar y mejorar la colaboración público-privada en la intermediación.

Me preocupa:

  1. El presupuesto para políticas de empleo se recorta en más de un 30% con respecto al 2012 (que como también sabemos ya se recortó de manera importante el de 2011).
  2. Podemos encontrarnos con un gigante con pies de barro, ya que para la evaluación por resultados es imprescindible una adecuada coordinación y trasvase mutuo de información entre las Administraciones implicadas, cuestión que como bien señala el propio PAPE, aún hoy no está bien resuelta.
  3. La forma en cómo está planteado el cumplimiento de los resultados/indicadores para alcanzar mayor financiación puede llevar a importantes problemas: por un lado, porque aquellos objetivos que carezcan de ellos van a ser escasamente atendidos, y por otro lado, porque algunos de los indicadores puede terminar perjudicando a ciertos colectivos necesitados de mayor atención (personas en riesgo de exclusión, etc.), ya que son los más proclives a “ensuciar” los resultados.
  4. No cuenta con el apoyo de los agentes sociales.
  5. No hay actuaciones novedosas de fondo (se reitera lo de siempre), y una vez más se pierde en aspectos de forma (cambio de nomenclatura, nueva estructura y clasificación, etc.).
  6. Nada se señala respecto al compromiso de mejora de los Servicios Públicos de Empleo (en dotación de recursos humanos y técnicos), algo que ya lleva coleando casi una década y no sólo no se ha avanzado sino que los recortes han llevado a una peor situación.
  7. Respecto del objetivo de vinculación de las políticas activas y pasivas de empleo, los indicadores se limitan a valorar el incremento de los expedientes sancionadores a los perceptores de prestaciones.

4Por último, me llama la atención que el PAPE 2013 no se acompañe de una memoria de valoración de su antecesor, pese a que tanto antes como ahora se reitera hasta la saciedad la necesidad de evaluar las políticas de empleo desarrolladas al objeto de conocer su eficacia y eficiencia de cara implantar cambios futuros.

Al respecto, quiero recordar que el PAPE 2012 se señaló como objetivo prioritario, esencialmente, revertir los malos datos sobre empleo y particularmente, “reducir, a corto plazo, el desempleo juvenil”. Creo que no descubro nada si les señalo que, con las estadísticas oficiales en la mano,  aquellos malos datos que pretendían superarse han devenido… terribles. ¿Qué falló? ¿Qué se debiera de hacer de otra forma? Ninguna respuesta/mismas actuaciones.

En fin, la casualidad lo ha querido así, pero lo cierto es que pareciera que el Gobierno popular, cual estudiante que no superó con éxito las asignaturas pendientes en su debido momento, nos presenta el PAPE 2013 en esta convocatoria de septiembre para intentar aprobar ese suspenso.

Y siguiendo con la metáfora, empieza septiembre más preocupado por tener nuevo el cuaderno, el lápiz y demás material; pero poco se innova en el fondo para que en esta ocasión no cateemos (más) en empleo.

Antonio Costa Reyes

Doctor de Derecho del Trabajo y Seguridad Social

Photo Credits: JVS y Definanzas

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